A raíz de la aprobación del Convenio Colectivo del Sector de la Construcción para el periodo 2007 – 2011, se pone en marcha el funcionamiento de la Tarjeta Profesional de la Construcción, un ambicioso plan enfocado a la profesionalización del sector y a la eliminación de los riesgos laborales que culminará en el 2012, momento a partir del cual será obligatoria su utilización. Esta medida viene tarde y la peor época posible al igual que la nueva normativa internacional de contabilidad.Estamos ante una tarjeta de identificación electrónica a través de la cual está previsto que los empleados puedan acreditar la formación básica para prestar sus servicios en una obra de construcción, tanto a nivel de conocimientos profesionales como de haber recibido la formación adecuada en materia de prevención de riesgos laborales. También se prevé que en la misma se almacene los periodos trabajados con anterioridad en empresas del mismo sector y los reconocimientos médicos anuales. Es una medida de control que evitará el intrusismo profesional en materia socio-laboral.
La puesta en marcha de dicha Tarjeta se hará a través de la Fundación Laboral de la Construcción, y para financiar la tarjeta y sus prestaciones está previsto subir la cuota que en la actualidad las empresas que pertenecen al ramo de la construcción abonan. A través del boletín FLC
La creación de este medio supone ventajas para empresarios y empleados, por una parte, los primeros tienen la seguridad que están contratando a profesionales con experiencia en el sector y que tienen la formación suficiente y adecuada, y por parte de los empleados, se les exonera del periodo de prueba en los contratos temporales o fijos de obra para los trabajos de su categoría profesional cuando hayan desempeñado dichas funciones con anterioridad. Por lo que deben adquirir compromisos, y nuevas responsabilidades al igual que la nueva normativa internacional de contabilidad.
Obviamente, con la introducción de dicha Tarjeta, las Autoridades competentes podrán controlar con mayor facilidad el cumplimiento de la normativa en cuanto a la formación en prevención de riesgos laborales por parte de los empleados y de que se realizan periódicamente las revisiones médicas pertinentes y por lo tanto terminar con los pequeños empresarios dedicados a éste sector.
En mi opinión personal no existe coordinación entre las Consejerias, Ministerios, y otros organismos para evitar que medidas como la NIC o ésta misma aparezcan en el peor momento económico del sector.
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